¿Qué?, ¿de qué me hablas?, ¿mi hijo un bully? Imagina cuando te hablan del bullying, queremos proteger a nuestros pequeños de cualquier persona que los moleste, y cuando escuchamos sobre este tema, difícilmente pensamos que el bullying lo esté haciendo nuestro hijo, pero lamentablemente a veces pasa.
Es posible que cuando nos adviertan que nuestro hijo es quien está maltratando a otro entremos en negación, sin embargo, existen muchos motivos por los que un niño siente el poder de acosar que muchas veces tiene que ver con su entorno.
Tal vez notamos ciertas señales como berrinches, malos comportamientos en casa y creemos que esto solo pasa en casa, pero es justo ante estas señales que debemos estar alertas.
El acoso escolar, el ciberbullying y ahora con las clases remotas en algunos casos pareciera que estos se han fusionado. Este acto lleva al maltrato físico, verbal, que en muchas ocasiones no ocurre una vez, sino que el agresor disfruta de la actividad de molestar a su victima, y ocurre por muchos factores y diferentes causas, desde la búsqueda de poder hasta el entorno del niño bully en casa.
En el caso del niño victima, se puede reflejar en sus cambios de humor, sus horas de sueño o cuando pide que no lo lleven al colegio, se vuelve mucho más reservado. Mientras que en el caso del niño bully, generalmente cuando se le informa a los padres, les cuesta creerlo y aceptarlo, culpando a su circulo social o hasta a los profesores.
No hay una característica concreta que podamos detectar para saber que nuestro hijo es un bully, pero debemos estar alertas a las peleas o enfrentamientos constantes, igualmente cuando a nuestro hijo le cuesta controlar sus impulsos, se muestra agresivo o siempre justifican sus acciones. Otra señal importante es cuando nuestro hijo constantemente llega a la casa con objetos que no le pertenecen, como juguetes o dinero. La falta de empatía es otro rasgo a considerar.
¿Qué pasa en casa?
En muchas ocasiones detrás de un niño que acosa puede existir un acoso en otro entorno, también como padres debemos ser cuidadosos con las opiniones que tenemos respecto a otras personas, su raza, su familia, y forma de vestir pues podemos transmitir una percepción X prejuiciosa y sin darnos cuenta meter el chip del acoso a nuestros hijos.
Lo primero es reconocer el problema. Habla con tu hijo y ayúdalo a plantearse porque es que está cometiendo acoso, en algunas ocasiones ocurre porque siente rechazo de un grupo al que quiere pertenecer o incluso a su familia, tu hijo puede estar pidiendo atención y encontrándola de esta manera. De igual manera tu hijo puede no saber que está causando daño, hay que guiarlo para que entienda que los demás niños sufren y dar estos valores en casa sin utilizar un comporta- miento violento con o delante de ellos.
La imitación es clave, si hay problemas en la familia, donde la violencia está presente, es normal que el niño imite estos comportamientos afuera, por lo que siempre en familia hay que mostrar respe- to. Nunca dudes en pedir ayuda, pues será́ muy difícil lograr este proceso de rehabilitación tú sola, necesitas ayuda de familiares, profesores y aquellas personas cercanas a tu hijo.
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